P O M E L O
(sábado 10)
Compañera, usted sabe que puede contar conmigo, no hasta dos o hasta diez, sino contar conmigo. Si alguna vez advierte que la miro a los ojos, y una veta de amor reconoce en los míos, no alerte sus fusiles ni piense qué delirio; a pesar de la veta, o tal vez porque existe, usted puede contar conmigo. Si otras veces me encuentra huraño sin motivo, no piense que es flojera, igual puede contar conmigo. Pero hagamos un trato: yo quisiera contar con usted, es tan lindo saber que usted existe, uno se siente vivo; y cuando digo esto quiero decir contar aunque sea hasta dos, aunque sea hasta cinco; no ya para que acuda presurosa en mi auxilio, sino para saber a ciencia cierta que usted sabe que puede contar conmigo.
Una vez en La Paz, en un muro, leí una pintada que decía: "Esta ciudad tiene más radiotaxis que sentimientos" Y, ocurre, ocurre también en esta ciudad. Todas las grandes ciudades a veces parecen tener más radiotaxis que sentimientos; lo que pasa es que uno inevitablemente se enamora de la ciudad que habita, sobre todo porque uno encuentra en ella habitantes que la reconcilian con el mundo. Un ejemplo claro es esta persona, yo lo conocí en esta ciudad, hace mucho, mucho tiempo, y desde entonces, desde antes era un referente, pero desde entonces es como un hermano...